En los últimos días, gracias al lanzamiento de Yakuza Kiwami 3, me ha vuelto a entrar el gusanillo de la saga Like A Dragon. Es una de mis cosas favoritas, especialmente gracias a su protagonista principal, Kiryu Kazuma. Me parece uno de los mejores personajes de ficción que existen y, tonto que suene, es por eso que mi ukelele se llama Kiryu. Si tuviera una mascota sería un nombre que consideraría seriamente, así que tenía sentido. Su viaje desde el Yakuza Zero hasta el Yakuza 6: The Song of Life me parece una cosa extraordinaria. Sé que continúa más allá, con las entregas ya bajo el título Like A Dragon equivalente al Ryu Ga Gotoku original, pero aún no he podido vivirlas. Dado que ahora mismo no me puedo poner con juegos tan masivos pero tenía el picorcito ahí, decidí rascarlo viendo la serie de televisión Like A Dragon: Yakuza, estrenada en 2024 a través de Amazon Prime. Había oído cosas malas pero quería darle la oportunidad y juzgarla por mí mismo.

A la hora de adaptar historias desde otros medios, ya no soy el niño petardo que era hace décadas y señalaba cada detalle que estaba mal. Entiendo el canon y los vasos comunicantes entre medios de otro modo. Si queréis saber más, podéis leer mi libro Miles Morales: Cruzando el mito arácnido, donde los temas que trato se pueden aplicar a más cosas que el arácnido. La cuestión es que afrontaba esta serie con ojos y brazos abiertos, dispuesto a valorarla por lo que ofreciera. Si tenía suficientes cualidades, me bastaría. El problema, como ya podéis suponer con lo que estoy tardando en entrar en harina, es que no las tiene. En redes ya puse unos comentarios rápidos, pero voy a comentar algunas cosas más a fondo.

Promo de Like a Dragon: Yakuza de Amazon

Like A Dragon tiene algunos factores fundamentales que hacen que funcione como saga y me mantenga enganchado. Uno de ellos es la acción, que en los juegos es de infarto y va muchas veces acompañada de musicote a la altura. Distintos estilos de combate se mezclan con diferentes personajes jugables y se dan la mano con secuencias de vídeo muy potentes. Kiryu y sus compañeros yakuza son casi sobrehumanos, superando límites sin mucho problema de credulidad (más allá de casos contados). Funciona porque se mueve también en el marco de lo absurdo, igual que muchas otras facetas de la franquicia. La serie no es capaz de acercarse a este nivel, pero tampoco intenta hacer nada extraordinario. Se conforma con reducir mucho la acción a golpes grabados de formas poco inspiradas y sin prestar mucha atención al entorno. Tampoco dejan hueco a nada del mamarracheo marca de la casa.

Otro aspecto fundamental: Like A Dragon no es la historia de un yakuza y ya está. De hecho, Kiryu está normalmente fuera de la organización y en muy pocos momentos le controlamos como yakuza de pleno derecho. Like A Dragon es una historia sobre choques de filosofías de vida, enfrentamientos entre diferentes maneras de ver el mundo que, cuando entran en conflicto, expresan sus puntos de vista con diálogos dignos de telenovelas y puñetazos del más alto calibre. Es un cocktail increíble que marida que da gusto. Kiryu en particular es alguien firme, con ideas claras. No diré que alguien necesariamente bueno, pero sí alguien con bondad suficiente para caminar lo más recto posible en un mundo diseñado en zig zag. Donde todos caen en convertirse en sus peores versiones, él logra seguir volando como un dragón. Sus principales aliados son aquellos que siguen ese mismo camino, ya sea un perro loco, un tigre enjaulado o un pobre vagabundo afortunado. Kiryu es también un hombre de familia. Huérfano desde pequeño, su crianza en un orfanato define cómo ve la vida y así se la transmite a la siguiente generación. Su relación con Haruka, su hija adoptiva, es esencial. De hecho, si miramos a los dos juegos que se adaptan aquí (Zero y Kiwami), era cien por cien necesario clavar sus relaciones con Haruka, Kazama, Majima y Nishiki. Solo se acercan con este último.

Like A Dragon: Yakuza - Kiryu

Los juegos ofrecen muchas conspiraciones, politiqueo y tramas entrecruzadas. La serie se conforma con algo mucho más estándar y mafioso. Las intrigas son marca de la casa, pero aquí no se manejan de una forma que me plazca. Culpo mucho de esto a la narración en dos tiempos. Nos movemos entre 1995 y 2005, como en el juego original. Se salta de forma artificial para crear misterios y eso daña el conjunto porque varias cosas se ven venir de lejos. Algo lineal, dividido en dos temporadas, con una en 1995 que acabe con el cliffhanger que pone en marcha el primer juego y una segunda en 2005 resolviendo todo hubiera sido, en mi opinión, más eficiente y lógico. Se podía construir todo de forma mucho más natural. Aquí se ha perdido mucha sustancia. Ese esquema también les hubiera permitido pararse mejor en los personajes. Son bastantes más allá del elenco principal de cuatro, y no todos brillan.

En cuestión de los actores escogidos, tengo la sensación de que ha habido muchos errores de casting. Con el propio Kiryu depende del día, con Nishiki estoy muy satisfecho. Kazama tiene el aspecto pero no el personaje. Lo de Shimano no lo entiendo, tampoco lo del Florista. Con Date estoy dudoso, porque me ha gustado pero también me parece otro personaje distinto. Y ese es es uno de los problemas más gordos: estos no son los personajes de Like A Dragon. Son las versiones creadas por alguien que solo ha entendido lo accesorio de ellos. Se nota muchísimo con Goro Majima, que debería ser un robaescenas de manual y queda relegado a ridículo comparsa con una presencia débil que cuando por fin aparece como es debido lo hace tarde y mal. Tiene dos momentos de fan-service barato y para de contar. Una desgracia.

Dados todos estos cambios, no me hubiera importado algo más meta que situara la acción, no sé, entre 2015 y 2025. Los protagonistas empiezan como chavales que apenas conocen el mundo real y tienen un actitud que me resulta bastante moderna. Encajarlos en los 90 y 2000 solo responde a que la saga se inició así y a que piensan que tener móviles antiguos es importante para la parte visual. Todo eso es circunstancial y haber sabido sortear esas cuestiones hubiera demostrado un buen hacer que aquí no se ve. En 2007, con tan solo dos entregas, Takashi Miike supo hacerlo mucho mejor en su película. Si queréis saber más sobre esa versión, en su momento hice un podcast en Tramas Resueltas con Mario y Jorge en el que opinamos más a fondo sobre sus virtudes y defectos.

En fin, como decía, algo más meta: entiende que los juegos ya existen, que para jugar a otra cosa tienes que tomar otras decisiones y refléjate mejor en aquello. Dado que a este Kiryu le inspira un Dragón de Dojima anterior a él, juega con esa idea más a fondo. Demonios, hasta una versión Ultimate de esto hubiera sido un enfoque más adecuado y potente. ¡Algo! ¡Lo que sea!

Like A Dragon: Yakuza - Kiryu y Yumi

Cuando llegué al último episodio fue cuando ya se me terminó de caer todo. La secuencia cliffhanger me dio especial vergüenza ajena. La relación entre Kiryu y Haruka no existe, sacrificando porque sí una de las mejores relaciones padre-hija de la ficción. Y el mejor resumen que se me ocurre es señalar a la Torre Millenium como ejemplo de todo. En los juegos, esa torre es escenario habitual de varios clímax. En su azotea han tenido lugar muchas batallas. Lo pide el cuerpo: la escalada, el dragón, el sistema de hordas que acompaña bien el ir subiendo niveles mientras das golpes a diestro y siniestro… tanto la narrativa como el gameplay encauzan a ello. Así que tienes el clímax en la azotea.

¿En la serie? La batalla final tiene lugar en el aparcamiento. En un escenario soso, que no transmite nada y que parecía incómodo de grabar. Ni un plano bueno ahí. Encima no era muy complicado hacerlo bien, dado que estaban en los pisos superiores poco antes. En un momento muy metafórico, en vez de alzarse a las alturas deciden hundirse hasta lo más bajo. Ni siquiera tenemos un momento clásico de dos yakuzas que se retan y se quitan la chaqueta con un solo movimiento para revelar sus tatuajes y, con ello, su filosofía de vida. No tenemos ni el mínimo exigible.

Tema aparte es que sean solo 6 episodios, dificultando incluso más que esto saliera bien. Estoy convencido de que con dos temporadas, o una de 12 episodios, podríamos estar hablando de algo mejor. ¿Cosas buenas? Kamurocho está bastante clavada y la música también me ha gustado aunque no tenga ningún temazo. A nivel de vestuario hay algunos aspectos muy conseguidos, el diseño de la Torre Millenium me mola en su divergencia y me gusta que Yumi tenga un rol más activo e importante. Además, cuanto más pienso en el papel de Kento Kaku como Nishiki, más me convence. Por su parte, a la larga podré apreciar algunos matices de Ryoma Takeuchi como Kiryu.

En el podcast que indicaba antes concluía que me conformaba con que la serie acabara siendo una puerta de entrada a la saga que me permitiera compartirla con mis amigos que no se van a meter en nueve juegos (más spin-offs). «Toma, adoro esto, dale una oportunidad y espero que entiendas por qué». No se han cumplido mis expectativas y Like A Dragon: Yakuza fracasa por completo en esa misión. Dudo que vaya a existir una temporada 2, pero la saga merece mucho más que esto. Ojalá llegue algún día una adaptación a la altura de su leyenda. Una adaptación digna del Dragón.


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